lunes, 8 de noviembre de 2010

Llega el invierno,
y con él, la lluvia, el viento y el frio,
y aparece la melancolía,
de lo que un día fue mi vida,
quizás no viene,
quizás nunca se fue.

Si estoy triste, me siento culpable y
me siento culpable si estoy alegre.

En el silencio de mi voz, te oigo,
y tus palabras suenan en mi mente.
En el reflejo de una imagen, te veo,
y tu mirada, se graba en mis pupilas.
En la quietud de mis movimientos, te siento,
y tus manos se funden en mi cuerpo.
En la esencia de mi alma, te extraño,
y tu amor perdura en mi corazón.

¿Cómo no extrañarte, cómo no añorarte?
 ¿Cómo darte lo que no te di?
¿Cómo decirte lo que  no te dije?
Cada sonido, cada olor, cada momento,
me recuerda a ti.

Nada de lo que fue, es.
Nada de lo que pudo ser, será.

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